Vender una empresa no es vender una cosa
Quien compra una empresa compra también su pasado: sus contratos, sus trabajadores, sus deudas con Hacienda, sus pleitos y lo que todavía no se ha reclamado. Quien la vende quiere cobrar el precio y no volver a saber de ella. Toda la operación consiste en ordenar esos dos intereses en un contrato que diga, con precisión, qué se compra, por cuánto, y quién paga si aparece algo que nadie contó.
Da igual que sea una pyme familiar o una sociedad con inversores. Los pasos son los mismos y los errores también.
Comprar la sociedad o comprar el negocio
Hay dos formas de hacerlo, y elegir una u otra cambia casi todo.
La primera es comprar las participaciones o las acciones de la sociedad. El comprador se convierte en socio, y la sociedad sigue siendo la misma, con todo lo que tiene y todo lo que debe. Los contratos, las licencias y los trabajadores siguen donde estaban. Por eso aquí la revisión previa y las garantías del vendedor pesan tanto.
La segunda es comprar el negocio: los activos, la clientela, la marca, el local. El vendedor conserva la sociedad y el comprador se lleva lo que elige. Parece más limpio, pero tiene sus propias trampas. Si se transmite una unidad productiva que sigue funcionando, el Estatuto de los Trabajadores hace que el comprador se subrogue en los contratos laborales, y ambos responden durante tres años de las obligaciones laborales anteriores que no se pagaron. Y la Ley General Tributaria hace responder a quien sucede en una actividad económica de las deudas tributarias de esa actividad, salvo que se pida antes a Hacienda el certificado previsto para limitarlo.
Cuál conviene depende de lo que se quiere llevar, de los riesgos que hay y de la fiscalidad de cada vía, que conviene mirar con el asesor fiscal antes de decidir.
Cómo es la operación, de principio a fin
La revisión legal: qué se mira
La revisión previa, que en el sector se llama due diligence, no consiste en leerlo todo. Consiste en buscar lo que puede cambiar el precio o la decisión. Se mira que la sociedad sea quien dice ser y que quien vende sea dueño de lo que vende: estatutos, libro registro de socios, cargas sobre las participaciones. Se miran los contratos importantes y si alguno se puede resolver por cambio de control. Las deudas con Hacienda y la Seguridad Social, los pleitos abiertos y los que pueden venir, la situación laboral, las licencias y los derechos sobre marcas y activos.
Lo que no se puede resolver antes de firmar se cubre en el contrato, con una garantía concreta del vendedor, una retención de parte del precio o una rebaja. El contrato de compraventa y los puntos de la revisión los explicamos con más detalle en nuestra web de contratos empresariales.
Las cláusulas que deciden quién paga las sorpresas
Si vende una sociedad limitada
La transmisión de participaciones de una sociedad limitada tiene que constar en documento público, y el comprador tiene que comunicarla a la sociedad para que lo anote en el libro registro de socios. Antes de firmar, mire los estatutos: es frecuente que den a los demás socios un derecho de adquisición preferente o que exijan el consentimiento de la sociedad para vender a un tercero. Saltarse esas reglas puede hacer que la venta no valga frente a la sociedad.
Si lo que vende es solo su parte y hay otros socios, el problema es distinto: el precio de una participación minoritaria y la salida de un socio tienen su propio camino, y lo explicamos en nuestra web de conflictos entre socios.
Errores típicos
Cómo trabajamos en una compraventa
Podemos llevar la operación entera o solo una parte: la revisión de la empresa, la redacción o la revisión del contrato, o la negociación de las garantías. Le decimos al principio qué parte necesita de verdad y lo que cuesta, por escrito, como contamos en cuánto cuesta un abogado mercantil.
Si va a comprar, conviene mirar también la situación del administrador y del patrimonio de la sociedad: lo explicamos en responsabilidad de administradores y en qué pasa si no se depositan las cuentas anuales. Si está pensando en vender y no sabe por dónde empezar, escríbanos con las últimas cuentas y los estatutos.
Preguntas sobre la compraventa de empresas
¿Es mejor vender las participaciones o el negocio?
Depende de lo que se quiera llevar el comprador, de los riesgos de la sociedad y de la fiscalidad de cada vía. No hay una respuesta general.
¿La carta de intenciones obliga a comprar?
Normalmente no, salvo que diga lo contrario. Sí suele obligar en lo que pacta sobre confidencialidad y exclusividad.
¿Cuánto dura una compraventa de empresa?
Depende del tamaño y de lo que aparezca en la revisión. Una operación sencilla entre partes que se conocen va más rápida que una con financiación o autorizaciones.
¿Qué pasa si después aparece una deuda que no se contó?
Se reclama al vendedor según lo que diga el contrato. Por eso importan tanto las garantías y la retención de parte del precio.
¿Necesito notario para vender mis participaciones?
Sí. La transmisión de participaciones de una sociedad limitada tiene que constar en documento público.
¿Puedo vender mi empresa por jubilación?
Sí, y conviene prepararla con tiempo: ordenar la documentación, regularizar lo pendiente y pensar si se vende la sociedad o el negocio.